lunes, 5 de febrero de 2018

Crónica del viaje a Madrid, por María José Sánchez

MARÍA JOSÉ SÁNCHEZ   1º BACHILLERATO A     TALLER DE PRENSA

PASEO DEL ARTE, MADRID 2019

     A las 7 de la mañana del 1 de febrero comenzaría el recuento  de los 26 alumnos participantes del viaje de estudios programado por las optativas con más arte: Cultura Audiovisual e Historia del Arte.


     Con nuestro arte partimos hacia Madrid, llevándonos el buen tiempo con nosotros ya que el sol nos acompañó durante todo el viaje   (aunque de la brisa de hielo que nos envolvía a las puertas del teatro esa noche no se libró nadie) y tras seis horas de viaje partidas por unos deseos incontrolables de ocupar todos los baños de la escala, llegamos muy relajados a Madrid. Bajo las órdenes de nuestros selectos guías, Juan Francisco, María Emma y Rosario, recorrimos el museo del Prado. Tuvimos una pequeña pausa de nuevo antes de comenzar la visita ya que parece que si nos vamos sin pasar por todos los cuartos de baño de Madrid, no habríamos cumplido nuestro objetivo.

     Comenzamos nuestra mañana cultural con Rafael Sanzio y Fra Angélico, viendo cuadros tan sonados como La Anunciación. Luego adoramos El Jardín de las Delicias, del Bosco. La obra no deja indiferente a nadie, desde luego, siempre aparecen nuevos detalles que te inquietan y sorprenden, una obra maestra por las que ha merecido la pena. Más tarde visitamos a Rogier Van der Weyden (arte religioso), Sorolla y Antonio Gisbert. Visitamos todas las salas que pudimos de Francisco de Goya, pudiendo ser testigos de sus Pinturas Negras -personalmente me llamaron mucho la atención Dos viejos comiendo, Perro semi-hundido y Aquelarre o el Gran Cabrón-, impactantes y duras. Contigua a una de las salas de Goya, compartiendo espacio con Rubens, se encontraba Velázquez. Analizamos con  bastante detalle y aclaramos el truco utilizado por el pintor en su obra Las Meninas y viajamos muchas generaciones de monarquía hispánica con él.

      Tras la visita del museo, la libertad fue nuestro lema. Las visitas más demandadas fueron la Gran Vía, la Cibeles, la Puerta del Sol, el metro -que sumó afiliados- y el Parque del Retiro, entre otros. Llegó el momento de reencuentro en la puerta del teatro Calderón y con la alegría del que abandona el Himalaya que era la calle, entramos dispuestos a disfrutar de un musical tan largo como divertido. La familia Addams resultó ser el gran descubrimiento del viaje: no sé con qué puntuación será calificada por críticos pero, personalmente, se merece un muy alto aprobado; su banda sonora fue genial, la pianista poseía un don y se pasaba de un género a otro como Pedro por su casa (tango, vals, swing…) y se podría decir que fue una obra deleitante y envolvente.

Al acabar el teatro, fuimos a cenar todos juntos. Llegamos al hotel muy tarde y dimos vueltas de habitación en habitación hasta más tarde todavía. El orden asignado al entrar fue pura entropía a las 5 am. Pero levantarse no resultó tan pesado y desayunamos bien antes de partir de nuevo hacia Aranjuez.

     El palacio de Aranjuez fue una elección muy acertada por parte de los profesores ya que, además de resultar una zona casi mágica para sacar las mejores selfies y fotos con un fondo para dar envidia, todo aquel que se preciase a disfrutar del arte, la arquitectura, la amplitud, la decoración, la sutileza y las auténticas maravillas que había allí, disfrutó cual niño al que le regalan un caramelo. En efecto, todo lo que allí pudimos ver fue arte. Mi sala favorita fue el gabinete árabe o la Sala para fumar. Insuperable.

 

Antes de volver a casa, para no dispersarse demasiado, fuimos a un centro comercial cercano y por allí comimos. A las 16 se fijó el último recuento antes de la salida, tardía porque una de las alumnas nos abandonó a nuestra suerte. Solo nos quedaba una parada, la compra de los miguelitos para los papás. El viaje de vuelta fue muy ameno: muchos durmieron, muchas fotos a traición quedaron registradas, muchas risas, un atardecer en carretera maravilloso y, por fin, Murcia dulce Murcia. Llegamos al punto de partida, ni a caso hecho, a las 22. Un viaje para el recuerdo y una propuesta que se lanza muy alto y claro: PASEO DEL ARTE, MADRID 2019. Lo dejamos caer por si algún lector curioso se anima.


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