MARÍA
JOSÉ SÁNCHEZ 1º BACHILLERATO A TALLER DE PRENSA
PASEO DEL ARTE,
MADRID 2019
A
las 7 de la mañana del 1 de febrero comenzaría el recuento de los 26
alumnos participantes del viaje de estudios programado por las optativas con
más arte: Cultura Audiovisual e Historia del Arte.
Con
nuestro arte partimos hacia Madrid, llevándonos el buen tiempo con nosotros ya
que el sol nos acompañó durante todo el viaje
(aunque de la brisa de hielo que
nos envolvía a las puertas del teatro esa noche no se libró nadie) y tras seis
horas de viaje partidas por unos deseos incontrolables de ocupar todos los
baños de la escala, llegamos muy relajados a Madrid. Bajo las órdenes de
nuestros selectos guías, Juan Francisco, María Emma y Rosario, recorrimos el
museo del Prado. Tuvimos una pequeña pausa de nuevo antes de comenzar la visita
ya que parece que si nos vamos sin pasar por todos los cuartos de baño de
Madrid, no habríamos cumplido nuestro objetivo.
Comenzamos nuestra mañana cultural con
Rafael Sanzio y Fra Angélico, viendo cuadros tan sonados como La Anunciación.
Luego adoramos El Jardín de las Delicias, del Bosco. La obra no
deja indiferente a nadie, desde luego, siempre aparecen nuevos detalles que te
inquietan y sorprenden, una obra maestra por las que ha merecido la pena. Más
tarde visitamos a Rogier Van der Weyden (arte religioso), Sorolla y Antonio
Gisbert. Visitamos todas las salas que pudimos de Francisco de Goya, pudiendo
ser testigos de sus Pinturas Negras -personalmente me llamaron mucho la
atención Dos viejos comiendo, Perro semi-hundido y Aquelarre o el Gran Cabrón-, impactantes
y duras. Contigua a una de las salas de Goya, compartiendo espacio con Rubens,
se encontraba Velázquez. Analizamos con bastante detalle y aclaramos el
truco utilizado por el pintor en su obra Las Meninas y viajamos muchas
generaciones de monarquía hispánica con él.
Tras la visita del museo, la libertad fue
nuestro lema. Las visitas más demandadas fueron la Gran Vía, la Cibeles, la
Puerta del Sol, el metro -que sumó afiliados- y el Parque del Retiro, entre
otros. Llegó el momento de reencuentro en la puerta del teatro Calderón y con
la alegría del que abandona el Himalaya que era la calle, entramos dispuestos a
disfrutar de un musical tan largo como divertido. La familia Addams resultó ser
el gran descubrimiento del viaje: no sé con qué puntuación será calificada por
críticos pero, personalmente, se merece un muy alto aprobado; su banda sonora
fue genial, la pianista poseía un don y se pasaba de un género a otro como
Pedro por su casa (tango, vals, swing…) y se podría decir que fue una obra
deleitante y envolvente.
Al acabar el teatro, fuimos a
cenar todos juntos. Llegamos al hotel muy tarde y dimos vueltas de habitación
en habitación hasta más tarde todavía. El orden asignado al entrar fue pura
entropía a las 5 am. Pero levantarse no resultó tan pesado y desayunamos bien
antes de partir de nuevo hacia Aranjuez.
El
palacio de Aranjuez fue una elección muy acertada por parte de los profesores
ya que, además de resultar una zona casi mágica para sacar las mejores selfies
y fotos con un fondo para dar envidia, todo aquel que se preciase a
disfrutar del arte, la arquitectura, la amplitud, la decoración, la sutileza y
las auténticas maravillas que había allí, disfrutó cual niño al que le regalan
un caramelo. En efecto, todo lo que allí pudimos ver fue arte. Mi sala favorita
fue el gabinete árabe o la Sala para fumar. Insuperable.
Antes de volver a casa, para no
dispersarse demasiado, fuimos a un centro comercial cercano y por allí comimos.
A las 16 se fijó el último recuento antes de la salida, tardía porque una de
las alumnas nos abandonó a nuestra suerte. Solo nos quedaba una parada, la
compra de los miguelitos para los papás. El viaje de vuelta fue muy ameno:
muchos durmieron, muchas fotos a traición quedaron registradas, muchas risas,
un atardecer en carretera maravilloso y, por fin, Murcia dulce Murcia. Llegamos
al punto de partida, ni a caso hecho, a las 22. Un viaje para el recuerdo y una
propuesta que se lanza muy alto y claro: PASEO DEL ARTE, MADRID 2019. Lo
dejamos caer por si algún lector curioso se anima.

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